AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

El futbol siempre será un protagonista bipolar, que lo mismo te da penas que alegrías. Es motivo de ira, de pasión, de silencios, de penurias y también de temblores; es el imán de las almas del estadio, la miel del desierto desolado por la ausencia de sonidos y gritos en la noche fría. Es un fantasma que suele no dar un paso adelante que ahorre quebrantos. Es el gran juguete del diablo.

Somos prisioneros de una maldición. Hay una jaula que nos acompaña donde quiera que vayamos, con la única alternativa de bucear en aguas de las dichas ajenas y aunque los ojos de nuestra gente conservan algo de vivacidad, es claro que deben disculparse por su melancolía, por más que le aconsejen que el pasado quedó atrás, que el futuro es incierto y la vida, es solo hoy.

Carlitos es un profesionista universitario, ejemplo para todos sus compañeros. Habla inglés y es el capitán que reparte sonrisas en el protocolo. Los fines de semana suele ser un pajarillo de blancas alas, que vuela de rama en rama, de poste a poste, como un acróbata sin red. Claro, de todo el grupo es quien más sufre porque es baleado como al Gral. Felipe Angeles (1868-l1919).

El joven DT Tapia sabe bien que el futbol es peligroso cuando te aleja de la realidad, y esa deja ver su entrega y buenas maneras, como también su falta de municiones. Ha ido mostrando caras nuevas que prometen, ante un gentío receloso que no puede instalar en su conciencia por la pérdida de los grandes tiempos que quizá no volverán, y le quedan muy distantes al grupo actual.

La emoción repercute en el cuerpo, como lo vemos, pero también el cuerpo interviene en la emoción, Eso lo tiene la gente lagunera, esa que vive la añoranza del verano que ya quedó atrás. Esa que huye del ministro de las sombras, ese hombre común que no tiene más que lo imaginario, que solamente posee su propio mundo, esa que solamente comprende lo que logra entender.

Santos Laguna solamente aspira a no quedar último. Es un sufrido grupo que, cuando se pone a mirar al abismo, se da cuenta de que el abismo también los mira a ellos. Los jugadores de antaño eran como estrellas del rock, con aura de dominio en medio de la gran tensión. Eran de un futbol enriquecido por habilidad y fervor. Los actuales alternan alguna mejoría con ecos deprimentes.

En general el ambiente no es un prodigio por un factor decisivo: la irregularidad. Mientras América, Toluca, Chivas y Cruz Azul titubean, Pachuca y Pumas se apuntan. Tigres sorprende con solo 20 unidades y el séptimo sitio. En octavo América (19). Quien está a la baja y en peligro de no calificar es Rayados (15 en el lugar trece). Sorprende en deficiencia con su alta nómina. No siempre el éxito viene con el dinero. Antes de pensar en calificarse, han de luchar contra enemigos propios.

Todo el que sufre no puede ser pesimista y debe desde ya estar pensando en soluciones, en coleccionar ideas, en curar heridas, en extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo.

X (Antes Twitter): @Tovar1TV