AL LARGUERO
Por: Alejandro Tovar Medina
Articulista invitado
En esos desencuentros con la soledad, el hombre tiene la ventaja de pasar tiempo adormilado, pero recurriendo al archivo de su memoria para extraer recuerdos de hechos que nunca pudieron pasar desapercibidos. Claro, nada volverá a ser como era y uno mismo puede notar en cada paso, que la erosión del tiempo le llega de los pies a la cabeza. Somos como los actores de las viejas películas de blanco y negro, que hacen y caminan como si estuvieran en un mar de nubes.
Estando cada cual en su mundo privado y marginal, puede dirigir la proyección donde guste, sin distinguir fechas. Todo se da porque uno aprende que la mejor riqueza del hombre de genio radica en su interior y, si posee pasión y la invierte en sus actos, irá dejando en su camino descargas emocionales, y se da cuenta que, por fortuna, no le robaron la memoria, pues de otra manera habría perdido su futuro. Hoy, concentrado, se comunica con el hombre que siempre quiso ser.
Se sitúa en la vieja cancha de San Isidro y mira al Pirata Fuente, DT del Veracruz y crack de antaño, cuyas historias leímos, pero jamás vimos jugar. Al ser anunciado por el sonido local, fue tan grande la ovación que dio la vuelta a la cancha como un torero triunfador. ¡Aclamado por un gentío que jamás le vio en acción! Ese era el público lagunero de los años sesenta, con el alma al sol.
Ahí mismo, el Poli Pérez, de UNAM le cayó encima al arquero del Laguna Isaac Plata y le lastimó su columna vertebral, y no fue expulsado. Esos muchachos se jugaban la piel cada domingo, como cuando Cele Mora en un clásico vs Torreón le dio un cabezazo a Caica Zamora, y se armó una batalla campal. No había para donde escoger, todos estaban trenzados. Ricardo Luna persiguió a Chuleta Aguilar con una jeringa y terminaron en la red. Luna salió y Elías se quedó noqueado.
Dicen que los atletas se miden por su gran ritual, pero nadie podrá olvidar al 5-2 del Torreón a Cruz Azul en el Moctezuma –después “Corona”–. Ellos con sus astros Marín, Alejándrez, Quintano, Kalimán, Sánchez Galindo, Prado, Pulido, Muciño, Victorino, etc. Golazos de Tarabini desde fuera del área. Vizcaíno le desvió un penal a Pulido y Guzmán, en un alarde de calidad y potencia, hizo un gol desde medio campo. Un espectáculo para recordar siempre. Muchos de esos héroes, blancos y azules, ya se fueron.
Ahí vivimos abandonados a las pasiones, porque vimos el título de Alfedo Tena y su tropa. El de Quirarte y su gente. Pero sobre todo las decenas de goles de Jared, goleador y creativo de espíritu libre, que manejaba los tiempos del área con la precisión de un reloj, como si desde antes estuviese citado con la pelota. Como igual Oribe lo fue después en el TSM, cuando el grupo de Galindo dobló a los regios. Pero la mente rápida y burlona pregunta por el árbitro con más pantalones, y ese fue Yamasaki en San Isidro. Carlos Reinoso, era el ídolo del América y su crack. Insultó a su compañero René Trujillo por no pasarle la pelota. Don Arturo lo escuchó y lo botó.
Total, que en esos sueños uno puede ya descargar viejas películas de la memoria, quizá en forma atropellada y hasta selectiva, ya sabe usted que cuando un autor da un giro hacia la sombra de la soledad, desnuda frases marcadas con ironía. Es que ya no hay lecturas ni videos que provoquen adicción, así que debes buscar otros recursos con apabullante densidad de significados. Pero la luz del sol nos anuncia final del sueño del que no se quiere despertar para enfrentar la cruda realidad que nos sataniza y, el presente, con un nuevo rostro, nos mira fijo a los ojos.
X (Antes Twitter): @Tovar1TV
