Es verdaderamente indignante ver actitudes como las de los jugadores del Toluca. Es increíble cómo los solaparon aquí y en la capital choricera. No es posible que el arbitraje mexicano esté tan “jodido” –así con esta palabra, y no pido perdón por escribirla–. En Toluca les reclamaron, les gritaron, les mentaron la madre. ¿Y el árbitro? Nada. Aquí, el portero Volpi se dedicó a hacer tiempo desde el primer minuto de juego; ya para el segundo tiempo era increíble: se limpiaba la cara con la toalla y luego con toda paciencia le daba un trago a su botellita. ¿Y el árbitro? Bien gracias. Después el famoso grito homofóbico, pero bien ganado por el portero: no se puede dañar el espectáculo de esa manera, ya basta de usar con mañas el tiempo de un deporte. El verdaderamente responsable de enardecer a la tribuna es el árbitro, que permite que la poca educación latina le brote a un tipo como el portero toluqueño, a ellos se les debe castigar y no a una afición molesta por tanta permisividad. Y desde aquí vaya un ¡Puuuu…..to para el arquero! Y un ¡Uuuuu….lero para el árbitro!
Y cuando no la traes, “pos” no la traes. Santos Laguna jugó un mejor futbol que los Diablos, los errores y la circunstancia lo mataron. Sólo voy a comparar dos jugadas: la primera es el tercer gol de Toluca, error de Campos en la salida, entrega el balón al contrario, abren hacia la banda, diagonal retrasada y resuelve Sanvezzo con un remate impresionante. ¡Gol de Toluca, se empataba el partido! La segunda jugada, diagonal retrasada, entra solo Cecilio Domínguez y remata por arriba del arco. En resumen, la una levanta el ánimo de un equipo y la otra, ¡la que abriría el triunfo de los verdes, la que provocaría un cambio en el equipo rojo!, nada. El efecto todos lo conocemos. Dos jugadas que, para mí, marcaron el que un equipo se vaya de vacaciones y el otro siga en el torneo.
Al inicio del torneo, lo dije, me gustaba el equipo, mis dudas estaban en el director técnico; quizá no en sus conocimientos, pero si en su capacidad de liderazgo. Manejar gente como: Dória, Torres, Rodríguez, Gorriarán. Me hacía pensar que el vestidor se podía romper en cualquier momento, y me equivoqué rotundamente. Fentanes me calló la boca, demostró que es muy buen director técnico y, sobre todo, que motiva e integra a grandes con chicos, los hizo jugar estupendamente y nos regaló un gran torneo. Se podrá decir que Ambriz le ganó la jugada. Para mí fueron la falta de contundencia y que tres de los seis goles que recibieron, pudieron no ser. ¡No te vayas nunca Fentanes!
PATACHUECA se va de vacaciones, hasta la próxima.

