No se pueden pedir más medallas si el deporte mexicano está destrozado. No se pueden pedir mas medallas cuando las escuelas en México no tienen espacios deportivos, cuando la cancha que tienen para jugar los niños es una cancha de usos múltiples, donde se lleva a cabo el recreo y sirve para jugar volibol, futbolito y básquet al mismo tiempo. No se pueden pedir más medallas cuando los maestros no son capaces de organizar torneos interescolares, porque éstos tendrían que ser los fines de semana y ellos no trabajan esos días –logro sindical– y además, no hay maestros de educación física para hacerlos. 

No se pueden pedir más medallas porque en las universidades desaparece el presupuesto para deportes e, incluso, muchas de ellas carecen de instalaciones deportivas. No se pueden pedir mas medallas porque las unidades deportivas de los municipios requieren de patronatos que las sostengan, porque no hay dinero para ello en los ayuntamientos y, si lo hay, también lo desaparecen. Hacer una unidad deportiva no es problema, porque al final de cuentas presupuestas cien millones para la obra y la construyes con cincuenta, la diferencia ya sabemos a dónde va a parar. El problema es mantenerla, el problema es contratar instructores, el problema es promover el deporte en los barrios y organizar torneos entre los mismos, eso sí es un problema, porque eso implica un gasto, y es mucho más difícil desaparecer los dineros, y más difícil es el gasto de mantenimiento de las mismas. Y aquí le paro. Me podría gastar mucho más espacio y me convenzo más del por qué no podemos ganar más medallas.

Si analizamos las medallas conseguidas a través de la historia, todas son en deportes individuales, con esfuerzos individuales y escuelas particulares: caminata, tae kwon do, box, clavados, los esfuerzos y la dedicación son individuales, la CONADE los recoge cuando el deportista ya logró por sí solo dar la marca para ir a una Olimpiada. La inversión para el deporte nacional es muy poca, sólo para organizar olimpiadas estatales y a ellas van los competidores con recursos propios o patrocinios de alguna empresa privada. Como verán, en deportes de conjunto no se logra nada porque todas las federaciones están podridas: basquet, volibol, waterpolo, hockey sobre pasto, balonmano, no existen. El futbol, porque son profesionales.  Es más, el escándalo del equipo femenil de softbol, el haber tirado a la basura los uniformes fue el pago que dieron estas jovencitas todas ellas México-americanas y más américo-mexicanas, porque a falta de una federación seria de este deporte en nuestro país, recurrieron al país vecino, fueron a por ellas y,a quién le dan pan que llore, y más cuando se trata de ir a unos Juegos Olímpicos. Se fueron a pasear, a competir con una camiseta que ni sentían y que al final de cuentas fue a parar a la basura, de todas ellas sólo una era mexicana, las demás ni se sabían el “masiosare” ¡y casi ganan la medalla de bronce!

No llegamos a la final, se nos fueron las de oro y plata, se nos atravesó Brasil, podemos decir muchas cosas: que no nos adaptamos al terreno de juego, que fue muy áspero el partido, trabado, etc. etc. Pero a nadie he oído decir que los jugadores brasileños demostraron una mejor técnica individual, mejor ubicación sobre el terreno de juego, mayor recuperación de la pelota, pero también enseñaron una soberbia que los hacia sentir muy superiores a los nuestros. Sus quejas, sus reclamaciones después de cada falta, el pertenecer y jugar en Europa la mayoría de ellos, como que veían para abajo al adversario. Y eso poco a poco fue minando su capacidad y entonces jugaron con ella y ella poco a poco los destruyó. Futbol hubo poco a mi juicio y, al final, nos derrotaron los penales. Fallamos los dos primeros.

¡Malditos penales! Se me hace que a nosotros nos faltó lo que al pan de Saltillo. 

Hasta aquí y nos vemos en la próxima.