La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

La cultura de la tauromaquia está en constante evolución, desde sus inicios con las primeras reglamentaciones y la división de la lidia en tres tercios, hasta la búsqueda incesable de los ganaderos por lograr la bravura óptima del toro.

Sus distintas formas de expresión artística son hoy una interesante manera de comparar y entender esta evolución. Las primeras imágenes de principios del siglo pasado nos muestran un toreo de lucimiento a la defensiva, donde la emoción surgía de la habilidad del torero para esquivar las bruscas y muchas veces descompuestas acometidas de los toros, cuya falta de fijeza forzaban un toreo más sobre piernas.

Llegó Juan Belmonte y con él una nueva forma de torear, donde el matador adoptó mayor quietud y el toro era el que se desplazaba más, gracias al juego de brazos de los toreros y el principio de un perfeccionamiento en la bravura por parte de los ganaderos, que comenzaron a buscar con afán la fijeza de los toros en los engaños.

Para que los toreros se conviertan en diestros destacados, o mejor aún, en figuras del toreo, se necesita una misma evolución en sus carreras y trayectorias. Los tiempos del toro y del toreo son únicos, no se puede dar un paso más adelante sin haber andado los principios del toreo.

Dichos principios se desarrollan principalmente en las novilladas, donde los jóvenes aspirantes a matadores de toros —porque toreros ya son— se enfrentan a animales que no deben cumplir los cuatro años de edad. En este maravilloso encuentro la bravura del novillo permite a los toreros carecer quizá de la sapiencia que dan los años de profesión, salvo honrosas excepciones, como el caso de Julián López El Juli, quien desde niño era ya un verdadero fenómeno del toreo; o el más reciente, el peruano Andrés Roca Rey, que ya desde novillero mostró una intuición, capacidad y valor fuera de lo común.

La ingenuidad de este encuentro le da al toreo en las novilladas un carácter muy especial. Está el toreo en el estado más puro de enfrentamiento entre la bravura del novillo y el valor del torero, que muchas veces sólo cuenta con esta herramienta indispensable para la lidia, pero que puede suplir los años de oficio, técnica y experiencia que sólo el tiempo puede dar, con valor y deseos de figurar.

La emoción dada por esta lucha, en momentos sobrepasa la belleza que puede generarse ante un toro por parte del matador ya consumado. Es la demostración pura del deseo de transmitir el sentimiento de ser torero, de jugarse la vida ante un novillo en espera de crear arte y dar emoción al tendido, estando dispuesto a pagar con sangre o con la vida misma esta osadía.

Para que la tauromaquia tenga porvenir, se tiene que trabajar en la búsqueda, encuentro y desarrollo de las futuras figuras del toreo. Esto sólo se puede llevar a cabo con las novilladas, que además son un escaparate ideal para aquellas ganaderías que también buscan un lugar en el gran circuito de las corridas de toros en las grandes ferias a manos de las figuras.

En nuestro país son pocas las novilladas que se dan. Hace no muchos años prácticamente cada feria contaba con al menos una novillada. Es por esto que la labor de Espectáculos Taurinos de México, sobre todo en la plaza centenaria de San Marcos, en Aguascalientes, pone el ejemplo de trabajo hacia el futuro. Siete novilladas más la de triunfadores, dentro de la Feria de San Marcos. Se cumplen varios objetivos: los novilleros pueden actuar ante una plaza casi siempre llena; los ganaderos pueden comprobar su trabajo sin tener que esperar un año más a lidiar sus animales ya como toros; y los jóvenes tienen de forma accesible la posibilidad de asistir a la plaza y empezar a descubrir toreros de su generación que en un futuro próximo serán quienes los hagan asistir a las corridas de toros.

Hay que dar novilladas en plazas pequeñas, con esquemas innovadores y modernos de promoción, para atraer a los futuros aficionados, así como generar oportunidades reales a toreros con futuro y con cualidades no basadas en los triunfos sino en su actitud y deseo de figurar.

Ojalá y este modelo se replicara en otras ciudades, todos debemos sumarnos, ganaderos, prensa y gobierno para facilitar este tipo de festejos. Plazas cercanas a la capital, como La Florecita, el cortijo Cinco Villas y Arroyo, son lugares perfectos para trabajar en el futuro de la fiesta dando novilladas hoy.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financieroreproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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