Por: Pedro Recio

Articulista invitado

“Por que nada tenemos, todo lo haremos”

Carlos Dittborn, dirigente de la federación de futbol chilena en 1962, apeló a esta frase para levantar el ánimo del país andino poco antes de la copa del mundo de ese año, meses previos al gran evento la nación Sudamericana habia sufrido un terremoto de 9.5 grados en la escala de Richter que causó graves daños materiales y pérdidas de vidas humanas.

Hoy, el Club Santos Laguna ha sufrido una serie de sacudidas a nivel organizacional, deportivo y económico que ponen en jaque no solo a un proyecto deportivo y sus resultados, sino a toda su institución: un dueño ausente, un presidente inexperto, problemas legales, recortes de personal, jugadores sin calidad y un director técnico que recién acaba de renunciar tras saber que su directiva no puede cumplir con lo mínimo para integrar un equipo competitivo de cara al Apertura 2025.

Las réplicas del terremoto no cesan en la entidad lagunera y pareciera que ahora elegir a un nuevo timonel es el menor de sus problemas.

¿Como es que sucedió este desastre? ¿Cuando y donde ocurrió el epicentro?

Ya de por si el tradicional hermetismo del club limitaba el flujo de información y las respuestas, hoy en día el clima en torno al llamado «patrimonio emocional de la Laguna» es turbio, incierto y hasta se respira un olor a decepción y conformismo.

La realidad es que actualmente nada tenemos, sin embargo, lamentablemente tampoco lo podemos hacer; no tenemos los recursos para remover los escombros  y encontrar algo de esperanza en medio del panorama desalentador.

Creo que aunque Alejandro Irarragorri Gutierrez, su hijo Aleco y todo el consejo de administración de Orlegi quisieran mejorar estas condiciones, aun con la voluntad puesta, los estragos de estos problemas ya han calado a un nivel tan profundo que resulta poco probable reconstruir, ni siquiera llevar a cabo un recuento de los daños.

Vender al equipo, que lo administre el SAT, que lo tome un grupo de empresarios laguneros. Hemos escuchado decenas de argumentos desde sensatos hasta descabellados, que surgen como probables soluciones a esta incertidumbre a la que no se le ve fin, pero triste es ver que, al contrario, los dirigentes del club deciden seguir mintiendo a la afición y a la Comarca alegando que hay calidad en el equipo, que todo marcha bien y que jamás han abandonado a Santos Laguna.

Por si fuera poco, el peligro del descenso amenaza de manera silenciosa y, si bien todavía no regresa el tiempo en que los equipos deben dejar su categoría después de desempeños paupérrimos acumulados, el club ha caído de manera estrepitosa en ese departamento, al grado de ser uno de los principales involucrados en este vergonzoso tema en el segundo semestre del 2025.

La luz al final del túnel no se vislumbra, y el hastío continúa en una región acostumbrada a triunfar sobre el desierto y las adversidades, pero que esta ávida de buenas noticias, de saber algo que le devuelva cuando menos la fe de que si nada se tiene ahora, todo se puede hacer como en aquel lejano 1983.

El célebre Victor Hugo dijo alguna vez “incluso la noche mas oscura terminará con la salida del sol” y, afortunadamente, sol es lo que le sobra a esta bendita tierra.

Correo electrónico: recioarias@hotmail.com