LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

Quiero dedicar esta columna a un buen hombre que a consecuencia de esta terrible pandemia del Covid-19 se nos ha adelantado en el paseíllo: don Carlos Galguera Martínez, mi suegro, buen aficionado a los toros, hombre íntegro, decente y de una pieza. Hace 30 años le conocí y de inmediato nos entendimos. La tauromaquia mucho ayudó a que nuestra relación tuviera una base de cómo vemos y entendemos la vida. Si bien yo soy muy abierto en mis gustos y apreciación con toreros y toros, Carlos siempre tuvo su gusto muy claro, tuvo sus toreros y de ahí no había manera de convencerlo; toreros del corte de Camino, Martínez, Ponce y loco lo traía Morante (¿a quién no?). Descanse en paz, suegro querido, aquí nos quedamos en la brega, su recuerdo es como las faenas de sus toreros predilectos, lleno de momentos de arte y alegría que perduran para siempre.

Tenemos la esperanza de que este año que comienza sea menos “chungo” que el que hemos dejado atrás. Si hacemos la analogía con la lidia de un toro, el 2020 fue manso con genio, traicionero y nunca se entregó a la verdad; nos hizo reflexionar acerca de quiénes somos, hacia dónde vamos y si vamos bien; ha sido tan duro que nos ha arrebatado gente entrañable del toro, ganaderos, toreros, aficionados y artistas, no entendemos por qué, procesamos el dolor con rabia, los que aquí seguimos intentamos poner nuestras ideas claras para el siguiente toro que acaba de pisar el ruedo, el 2021, que de momento no pinta mejor que el 2020 pero al que ya conocimos, para el que ya estamos preparados y al que le vamos a salir con más valor y oficio.

Los que somos aficionados a los toros, vivimos, comemos y soñamos toros. En lo personal esta pasión está ya por detrás del deseo de que el mundo se equilibre, que los seres humanos vivamos con respeto hacia los demás, con eso estaríamos del otro lado y seríamos un mundo mejor. A Dios le pido que ilumine a los políticos del mundo, muchos han sido ya iluminados y llevan a sus países por el mejor camino posible, pensando realmente en la gente, en todos, no en sectores, no dividiendo para debilitar a la sociedad, que ya de suyo está muy golpeada. Ejemplos como Alemania o Dinamarca se gobiernan con sentido común, buscando el bien común. Esta no es una columna política, no soy experto, es más, no me gusta la política, detesto la traición, la hipocresía y el engaño.

Volvamos al toro; con la situación sanitaria como está, es difícil pronosticar cuándo podremos volver a una plaza de toros, incluso con aforo reducido. La irresponsabilidad e incapacidad del gobierno en el manejo les ha rebasado y nos tiene hundidos en la desesperación y la zozobra de ir en un barco sin timón.

La selección natural que esta pandemia está aplicando al mundo no exenta al toreo, se quedarán los ganaderos con más vocación y recursos, los toreros —como artistas que son— están sufriendo la imposibilidad de expresarse, ni mencionar el medio para subsistir, el dolor de no tener contacto con el público les quema el alma, lo que en su momento estoy seguro cuando esto pase, que pasará, nos brindará toreros aún más intensos, las emociones en una plaza serán como nunca las hemos vivido, los sentimientos a flor de piel, con el corazón en carne viva queriendo alimentar el alma de toreo.

Más que nunca valoramos hoy lo que antes dábamos por hecho. Un día de toros, la emoción por la mañana, el plan de ir con familia y amigos a los tendidos a disfrutar de la máxima puesta en escena de la vida, el toreo, donde la muerte danza en los pitones de un toro bravo, que se entrega en la medida que el torero hace lo propio.

Deseo que este toro 2021 sea bravo y se entregue en correspondencia con nuestra actitud como seres humanos y luego como aficionados, que no traicione como el 2020, que embista por derecho con sus matices, sus virtudes y defectos, pero por derecho.

Salud, trabajo y toros para este año, son mis deseos para usted, amigo lector.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.