Sigo pensando en lo que debió ser el juego ante Rayados, en que Santos Laguna no debió terminar goleado y que debería estar perfilado para sentenciar la serie en su favor el domingo en el Corona pero no es así. Ahora los Guerreros están contra las cuerdas, el rival los tiene a modo y en donde quiere.

La triste noche en Monterrey quedará en la historia y en la memoria del aficionado que, al igual que yo, se sigue preguntando el porqué Guillermo Almada no optó por cerrar el juego y traerse a casa un marcador menos complicado, algo con lo que se pueda trabajar el encuentro de vuelta.

Almada no se traicionó y eso se respeta, no concibe el futbol de otra manera y eso le trajo muy duras consecuencias, pensó que podría anotar un tercer gol y pasó todo lo contrario; regresa a casa con un terrorífico cinco por dos que parece ser fatal.

En fin, eso ya está y nadie lo puede cambiar, ahora se debe levantar la cara, caminar al centro del ring y ponerte de frente al rival para noquearlo porque la pelea parece perdida y solamente a golpes se podrá revertir la situación. La buena es que es justo lo que sabe hacer este equipo, durante todo el torneo dejó en claro que, al igual que su entrenador, el plantel entiende el futbol al frente, mordiendo y buscando constantemente la portería, es decir que para salir avante tiene que hacer justo lo que hizo durante toda la campaña, es la única salida posible.

La esencia del Guerrero es esa, pelear hasta el final y jugar con el balón al frente sin importar el marcador o el minuto de juego. ¿Será suficiente? eso solamente lo saben el tiempo, el destino y el balón. Nos queda simplemente ser testigos de lo que seguramente será una gran batalla y esperar por lo mejor, en la cancha estarán 11 verdaderos apaches que no saben ver para atrás y que buscarán las cabelleras rayadas. Esperemos pues el desenlace y deseemos lo mejor.

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