Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

El mero día de la Feria, el 25 de abril, dio inicio el primer bloque de corridas de toros continuas en la Monumental de Aguascalientes, de la segunda a la quinta del serial, y todas han resultado triunfales en distintos aspectos y niveles; ha sido un gran comienzo.

Es de todos sabido la importancia de los festejos taurinos dentro de la Feria Nacional de San Marcos, es más, sin estos la Feria no tendría ni cerca el peso económico, cultural y social dentro del estado. La derrama económica es impresionante, tema que tocaremos al finalizar la Feria en un par de semanas, con el único objetivo de dejar muy claro a algunos políticos sin rumbo la gran influencia de los toros en el estado y en el país.

Jueves 25, lleno absoluto en la Monumental para ver un cartelazo: Joselito Adame, Diego Silveti y la sensación mundial del toreo, el peruano Andrés Roca Rey, ante seis toros muy bien presentados de Begoña. Ambientazo en los tendidos y en la Feria, la alegría de un pueblo por celebrar con orgullo sus tradiciones, sin complejos ni falsas posturas “progresistas” de algunos retrogradas que con el afán de intentar ser alguien, se cuelgan de un espectáculo vivo, de profundo arraigo en nuestro país.

La tarde fue para Roca Rey, ante un muy buen toro de Begoña, cuajado, serio, con edad y trapío. Bien por la empresa que responde a la confianza del público —que insisto, abarrotó los tendidos—, ofreciéndole seriedad y calidad en el ruedo. Desmenuzar el fenómeno Roca Rey llevaría entregas completas de texto; hay que decir que este hombre nació para Figura, reúne muchas cualidades para ser torero, le sobra valor, tiene buen porte, carisma, ama al toro y vive profundamente su vocación, además ha conectado con su generación, siendo el enlace que la Fiesta necesita para despertar el interés y la pasión en las generaciones más jóvenes. Rebasa la línea de fuego, ese sitio imaginario (o no) donde dicen los toreros que queman los pies; se planta donde huele a cloroformo, y resuelve con toreo. Desde mi personal punto de vista, su mayor cualidad no es el valor —éste obviamente acelera el resultado—, su mayor cualidad es que es muy buen torero, ve a los toros de inmediato, sabe de las posibilidades del astado y conoce las suyas para transformar y exponer las del toro; su colocación siempre encuentra embestida y ésta siempre encuentra trazo y temple; sus gestas temerarias armonizan al toro, les puede con valor y los toros le permiten acercarse donde pensaríamos fuese imposible estar. Dos orejas rotundas y la entrega de aficionados, puristas y feriantes. Quien pone a todos de acuerdo, a ese se le llama Figura.

Joselito cortó una oreja y Silveti no tuvo suerte en el sorteo.

El viernes 26, Arturo Saldívar, torero local, alternó con dos extranjeros: Ferrera y Castella, ante toros de San Miguel de Mimiahuapan. Salió al ruedo “Amor infinito”, un toro serio, alacranado de pitones, bien hecho y que mostró su bravura desde que pisó el ruedo, embistiendo con alegría y poder donde fue incitado. Saldívar, que pasa por un gran momento —así lo demostró en la Temporada Grande pasada—, lo supo ver y fue generoso con el astado, lo toreó para que ambos lucieran, un toro con esa forma de embestir y ese poder es muy fácil que desborde al torero si éste no está al cien por cien. Saldívar estuvo no sólo al nivel, sino por encima, ya que logró lucir al toro en tandas largas, dejando venir al astado de lejos, galopando y mostrando toda su bravura con poder y alegría. La locura en los tendidos y el indulto como pago; de regreso al campo de la bravura. Saldívar aquí fue más generoso, pudo ejecutar una gran estocada y cortar el rabo, pero su amor al toro le hizo querer compartir el triunfo, y hoy “Amor infinito” pasta ya con sus vacas.

Sábado de locura, el adiós de Guillermo Capetillo, la siempre mágica incógnita de Morante y la segunda comparecencia de Joselito Adame ante toros de Teófilo Gómez. El milagro del arte por la vía del toreo es eso, un milagro. La perfecta imperfección de un sentimiento y una expresión. Morante se encontró con “Saber estar”, un buen toro de la familia Gómez. Se acomodaron toro y torero, danzaron con la muerte con tal sutileza que pareció no estar ahí; toreo bueno, puro, una lección de tauromaquia inspirada en distintas épocas del toreo. Estoconazo de libro y dos orejas rotundas. Joselito esa tarde pinchó una faena de rabo.

El domingo ante un encierro de Jaral de Peñas, Arturo Macías abrió la Puerta Grande; pundonor y verdad, cornada y triunfo en su única comparecencia en su Feria. Al “Payo”, el juez de plaza le robó la Puerta Grande con su segundo toro; faena de valor compensado con temple y sello, muletazos ajustados ante un toro de media embestida, cercanía absoluta y trazo limpio, estoconazo, y el juez en ridículo afán otorgó sólo una oreja. Malinchismo total; a veces parece que al enemigo lo tenemos dentro. Roca Rey esta tarde por la espada y la suerte no tocó pelo, sin embargo dejó claro lo que se necesita para ostentar el título de Figura.

Mañana primero, hasta el domingo, 5 festejos seguidos. ¡Que siga la racha!

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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